lunes, octubre 7

¿Qué preocupa del posible default de EEUU?, es la economía estúpido.




Diferentes encuestas que han estado saliendo a los medios, sugieren que ningún ciudadano estadounidense, considera que el “cierre del gobierno” era una medida madura, o aceptable para desmantelar la ley de salud en Estados Unidos.

Y esta idea se sostiene con gran esmero, hacia el tema de la deuda pública. Casi ningún americano avala que un bloqueo a la reforma de sanidad tenga que darse bajo la posibilidad de impedir que suba el techo de deuda del país vecino.

De acuerdo con la encuesta del pasado miércoles de CNN ORCPoll, el 51% de los encuestados, señalara con el dedo índice a los republicanos como principales responsables de las calamidades que ocurran de no aprobar el nuevo límite de deuda. Junto a este porcentaje, un mismo número de encuestados aseguró que la mayor prioridad del congreso debe ser aprobar el mayor endeudamiento para dicho país.

Así las cosas, el crunch de deuda en EEUU está virtualmente por ocurrir el próximo 17 de octubre, cuando el gobierno se quede sin opciones legales para pagar sus préstamos concedidos, y sólo le queden unas cuantas monedas en el flujo de caja.

 Los republicanos, tienen a estas horas, literalmente detenido el presupuesto de 2014 con tal de detener la reforma sanitaria del presidente Obama, y buscan como nuevo rehén el límite de endeudamiento, al tiempo que tanto Obama, como los legisladores demócratas, han asegurado que no aceptaran ninguna negociación bajo estos términos. Una parálisis política, que amenaza con convertirse en parálisis económica.

Pese a ello, el 38% de los estadounidenses piensa que no permitir que la deuda crezca, es también algo bueno, cifra de la que están colgados los republicanos para boicotear cualquier argumento de presión política en sus esferas. Después de todo, a quien le gusta endeudarse, si no es a los estadounidenses.

En el mercado de renta variable las cosas se han venido en estampida, deshaciendo posiciones, tirando todos los benchmark que conocemos, y sacudiendo a todos los portafolios, logrando oportunidades de trading sólo en el corto plazo. Y muy difíciles de observar en el momento oportuno.

En los últimos 15 días, sólo el miércoles 25 de septiembre, y el martes 2 de octubre, logramos ver luz verde en los mercados, tomando rallys momentáneos que después se deshicieron con el pasar del calendario. En pocas palabras la incertidumbre mino el campo de las inversiones. Pero las cosas en renta variable, de hecho, suelen ser exageradas, y ante la posible prolongación del estímulo monetario que otorga la Reserva Federal de EEUU mes a mes, suena difícil esperar que el mercado a plenitud se diluya.

De hecho, el punto de mayor apoyo para poder ver como se está tomando las cosas el mercado, no es tanto la renta variable como la renta fija, en donde el capital no está peregrinando, y parece bastante confiado a que Estados Unidos terminará por resolver su problema político.


Cómo puede apreciarse en el anterior gráfico, pese a que renta variable ha deshecho los avances auspiciados por Ben Bernanke del 18 de septiembre, la curva de plazos de Estados Unidos, tiene una posición mucho más relajada que nunca, cuando se había visto fuertemente estresada por el problema del tapering desde mayo, ahora, en octubre, con pleno cierre de gobierno, y una posible sacudida por el cese de pagos de Estados Unidos, parecen ni pestañear.

Lo que de facto se observa, cuando uno ve el movimiento de la curva, es que los niveles de riesgo asociados a un posible default, están pasando esquivamente, dentro de las carteras más conservadoras, ¿porqué?, porque nadie espera que realmente Estados Unidos vaya a entrar en suspensión de pagos, e incluso, de ser así, el default no sería interpretado como un problema de cuestión económica, sino política, que tarde o temprano, uno u otro mes, tendrá que resolverse. Lo que arroja una oportunidad para comprar ahora. Razón por la que ha caído el rendimiento de los bonos del tesoro.

Ahora, el cese de pagos por parte de la economía más grande del mundo, no tiene precedente histórico alguno del que podamos fiarnos para pensar que el mercado seguirá comprando bonos del tesoro, aún si EEUU deja de pagar sus obligaciones financieras, pero la posición de la curva, poco nos hace pensar que en realidad exista un crunch financiero.

Al margen, si observamos un poco la historia reciente de EEUU, desde que ha estado combatiendo el rezago de la crisis 2007-2008, podemos ver dos eventos similares en el mercado de bonos que mucho opinan sobre con qué clase de ojos mira el mercado los instrumentos de deuda del país vecino.

El más próximo fue el debate de 2011, cuando Obama, en turno, peleaba por aprobar así como ahora el techo del límite de deuda, ante una cámara de republicanos, también desafiante, y un eventual derrumbe fiscal. ¿Qué hizo el mercado en aquel entonces?, lanzarse por los bonos de Estados Unidos, y comprarlos hasta poner el rendimiento de los bonos a 10 años en 1.97%, algo inimaginable de que ocurriese.

No sólo eso, si prolongamos un poco más la gráfica anterior, veremos la reacción que hubo en agosto de 2011. ¿Qué paso en esa fecha?, una de las agencias calificadoras, S&P rebajó la calificación de deuda soberana en el país colindante al norte de triple A (la mejor calificación) a “AA+”,  lo que significa un aumento del posible default (ahora tan tangible), y que debió traducirse como una venta fuerte de dichos instrumentos, tal cual paso a lo largo de Europa en 2010, y que obligo al Banco Central Europeo a meter las manos dentro del mercado secundario.

Pues bien, con Estados Unidos, las cosas fueron diferentes, y el mercado, nuevamente, se devoró los bonos de los americanos, logrando bajar el rendimiento histórico a 10 años 1.91 punto porcentual. Importándoles poco, o nada, que existiese un default en la economía que ostenta el dólar.

No sólo eso, los commodities en el mundo empezaron a tener un rally glorioso, al tiempo que los flujos de capital empezaron a apostar por economías emergentes, que treparon su crecimiento económico, entre ellos México, el apetito, revivió por todos lados, y sí, conforme el calendario paso, al capitolio no le quedo más que aprobar el nuevo techo de deuda, y el mercado, previsor, y profeta de costumbre, se fue riendo, y consagrado.

En pocas palabras, la deuda de Estados Unidos es la más segura del planeta, no importa que se diga o se discuta en el capitolio, y al mercado sólo le importa responder una pregunta que esta lejana a la esfera política de la región: ¿Quién me va a comprar mañana, lo que yo estoy comprando hoy?, o bien ¿Quién me va a comprar los bonos que yo mantenga en mi portafolio, cunado decida venderlos? y a esto se responde con que todavía tenemos en la mesa al jugador más grande y más arriesgado de todos: la Fed. Que no parece irse de esta fiesta, sino hasta que los republicanos cambien de doctrina de pensamiento, o llegue 2014. Lo primero que suceda.

No hay más, pese a quien le pese, los bonos de Estados Unidos siguen siendo la única opción de inversión superior cuando las cosas se ponen feas, y quienes saben, y dominan en ello, son tanto los Chinos como los Japoneses, quienes sólo esperan la oportunidad para hacerse con más bonos del tesoro gringo. A la fecha, ambas economías poseen cerca de 2.4 billones de dólares estadounidenses vía bonos del gobierno, una cantidad que de cualquier forma, se tendrá que pagar, y no duden que su apetito por papel gubernamental sigue en pie.

Y esa es la cuestión, cuando todo mundo quiebra, Grecia, Italia, Portugal, o Lehman and Brothers, todo mundo corre y compra bonos de Estados Unidos, porque tarde que temprano el país que dio a luz a un Terminator, un Chuck Norris, un Rambo y hasta un Elvis presley, terminará por pagar, ya sea que para eso tenga que iniciar una segunda era del rock que le permita traer todos los dólares necesarios de vuelta a casa, o que tenga que hipotecar a todo Hollywood. Estados Unidos siempre paga. Y paga, porque posee la moneda de reserva mundial, posee el dinero, posee el dólar, posee el método.

Así que el problema de default no está en que le pase al mercado, pero eso no quita, que de suceder, realmente exista un problema serio.

Y es que si el 17 de octubre, no se aprueba el nuevo límite de deuda, al mes de que de los labios de Barack Obama escuchemos la palabra Default  sucederán distintos inconvenientes a resolver.

De acuerdo con el Congresional Research Service, ya se ha establecido un conjunto de prioridades a las que hay que responder con el dinero que quede en caja, una vez que "no" se apruebe el nuevo techo de endeudamiento: 35 mil millones de dólares (mmd) se irán al pago de intereses de la deuda; 69 mmd al pago de servicios de salud (el polémico medicare); la seguridad social recibirá 49 mmd; la defensa o cuerpo militar 10 mmd; educación pública 12 mmd; al seguro de desempleo irán 20 mmd, y a los contratos y pagos de defensa legal o sistema de justicia irán  28 mmd, lo que nos sumara un arca de 223 mmd. (Véase cuadro).
Sin embargo, para sólo ese primer mes, tendremos un déficit de 106 mdd desglosados por los beneficios de veteranos, las devoluciones de ISR, el salario de los servidores públicos, de los doctores, científicos, maestros etc. Es decir; para noviembre, de no aprobar el techo de deuda, el gobierno dejará de pagar sus primeros compromisos en ésta última cantidad, a la que habrá que ir sumando 330 mmd de impago en cada mes que corra, generando un boquete fiscal, de proporciones mayúsculas.

Esto supone pensar, que si los republicanos buscan calmar los niveles de deuda, reduciendo el déficit fiscal de Obama, sólo podrán hacerlo generando más déficit, que de un medio u otro, tendrá que pagarse.

¿Al mercado le importa esto?, por el momento claro que no, porque el posible déficit podría provocar estrés en los rendimientos de los bonos, lo que infiere a pensar que la Fed seguirá soplando para animar las cosas, animando la compra de los mismos, y que el rendimiento de los bonos se aplane a los largo de la curva, saldrán al flote, pero con el gobierno atado por la vía de deuda, no habrá más que ajustar el déficit por la vía del gasto. Reduciéndolo.

La contracción tendrá que ser por proporciones en distintos rubros, y probablemente el 33% venga del gasto discrecional, como transporte, parques públicos, o incluso el presupuesto de la NASA.  Y otro 16% será por el corte de la seguridad social, pero será insuficiente para ganarle ritmo a la ausencia de pagos, por lo que finalmente el 12% restante no tendrá que ser más que subiendo impuestos.

Este es un escenario general, pero habrá que poner más implicaciones. ¿Qué pasa si el gobierno no cumple sus obligaciones por pago de intereses en noviembre?, el principal generará intereses,además de una nueva prima de riesgo que tenga que pagar Estados Unidos por el incumplimiento, (como parece advertir ya aquí la curva de CDS´s), y a su vez, como el gobierno no puede pedir prestado por la vía de la deuda, la garantía para no aumentar la pendiente de la cascada de intereses tendrá que venir por la vía del ingreso estructural, o sea de los impuestos, lo que significa pagar a costa del futuro crecimiento económico, por dos vías: reduciendo el gasto y aumentando los impuestos, al tiempo que el déficit fiscal aún se sostiene. Es el laberinto del Mino tauro en la Cámara de Representantes, que engendran lo que quieren destruir.

¿Quién pagará por el default de la economía más grande del mundo?, no será el mercado, serán los ciudadanos americanos, y con ellos el mundo, que tendrá que vivir con una demanda externa débil y aplastada por otros cinco años más.

Así que sí, tal como cuando en 1992 Bill Clinton competía por la presidencia de EEUU contra George H. Bush, y le espetaba sobre las consecuencias de su política fiscal, sólo habrá un afectado real  que pagará los platos rotos del congreso de EEUUU: “Es la economía estúpido”.



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